EL nacimiento de una estrella

  • Publicado por Ruth Miranda Germán el febrero 9, 2012 a las 10:03pm
  • Hace casi dos años nació una estrella... Fue un punto de inflexión en nuestras vidas. Ahí aprendimos muchas cosas sobre la gente que nos rodea, sobre la vida, sobre nosotros mismos... La peor experiencia de nuestra vida fue también una gran escuela..

    "Su corazón ha dejado de latir". Esas palabras retumban aún hoy en mi cabeza. Un momento duro, una frase casi imposible de asimilar.

    Y a partir de ese instante un torbellino de sensaciones, de sentimientos, de emociones. Profunda tristeza, impotencia, dolor, frustración, ilusiones rotas, decepciones.

    En ese momento me sentí vacía, me sentí fuera de mi,  Y ahí empezaron momentos de aparentar que estaba bien, de callarme lo que me apetecía gritar, de tratar de esconder mi dolor...  Gente cercana que sacó a relucir su más profundo egoísmo pensando sólo en sí mismos, y esperando que yo pensara en ellos, falta absoluta de empatía, lágrimas sin consuelo...por momentos me sentí sola, incomprendida, sin derecho a llorar mi pérdida, sin derecho a exteriorizar mis sentimientos. Todos siempre minimizando mi dolor.

    Todo esto duele; y duele mucho; duele que resten importancia a lo que estás pasando; duele que no piensen en ti; duele que el mundo siga girando mientras tú te paras; duele que ignoren tu ruptura interior; duele que no esté quien tú esperabas que estuviera; duele el corazón y duele el alma; por el hijo perdido y por el amigo desaparecido. Duele saber que hay algo que se rompe para siempre...

    Pero en medio de todo este caos, brilló una luz más fuerte que el sol. El estaba ahí para entenderme, para comprenderme, para compartir mi dolor. El estaba ahí con una sensibilidad y dulzura que jamás esperé en él. El estaba ahí para pararse junto a mi y dejar que el mundo girara el tiempo que yo necesitara. Y una noche, descubrió para nosotros una nueva estrella en el firmamento. Y esa estrella la incorporó a nuestras vidas como lo que es, algo real. Y lloró conmigo en la sombra. Y sufrió conmigo en la oscuridad. Y me protegió y me tendió su mano. Y pasó el peor momento de su vida sin que nadie lo notara. Porque fue el gran olvidado siendo mi roca. Porque sin él no habría salido adelante. Y a partir de ese momento supe, más que nunca, que David es fuerte, y que me quiere; y que estará ahí siempre que lo necesite. Y cuando alguna máscara le oculta, cierro los ojos y recuerdo quién es en realidad. Ese ángel que a veces se esconde, pero que yo sé que está.

    Y ese instante es el comienzo de tu nuevo yo. Más consciente de ti misma; más conocedora de tu interior; más firme, más decidida; nace una mujer más madura; nace alguien que ha aprendido a disfrutar día a día, minuto a minuto, de los segundos de dicha que te regala la vida; nace una mujer que sabe con quién cuenta; nace una mujer más sensible y con más confianza en sí misma; una mujer que mira a la vida de frente, que no tiene miedo de decir lo que piensa, una mujer que desde este momento ha decidido permitirse SENTIR a pesar de todo y de todos, y no solo pensar; y todo esto porque ha nacido una estrella; Una estrella que luce cada noche en el firmamento para recordarnos que debemos disfrutar de nuestra felicidad. Una estrella que es solo nuestra.

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