lunes, 27 de mayo de 2013

El Pan Horizontal (Rabietas)

C:
Hola!
Inicio esta discusión de título peregrino porque estoy un poco desconcertada con la fase (¿será fase?) por la que estamos pasando Julia y yo. Resulta que está teniendo unas salidas que a veces me hacen gracia y otras veces sirven de catalizador para que el monstruo Tururú (era así María?) salga con sus peores galas. Me explico con algún ejemplo:
Hoy al mediodía estaba yo haciendo la comida, la bebé sentada en la trona y por tanto yo recogiendo los juguetillos que tiraba, y, papa y cuchillo en  mano, entreteniendo a Julia y hablando con ella. De repente se le ocurre que a ella también le gustaría sentarse en su trona, vale, genial, pero cuando el abuelo se ofrece a traerla se monta un pollo del quince... que no, que la tenía que traer yo... Yo le decía que entendía que ella prefiriese que la trajese yo, pero que estaba haciendo varias cosas a la vez y no pasaba nada por que la trajese el abuelo...empiezan los lloros... abuelo acerca la silla y yo la cojo, pero no, tenía que llevarla YO otra vez al salón y traerla todo el camino de vuelta, todo esto entre lloros y yo AAAAAAAAAAARRRGGG, horrible.
Lo del pan horizontal es porque a la tarde, en la merienda, me pidió pan con sobrasada (ay, mi niña, que tiene su gen mallorquín), todo bien, me pide que se lo de a la  boca, todo bien, pero no se lo podía dar en dirección vertical, sino transversal, aquí no hubo lloro ninguno, era fácil complacerla, pero si por h o por b le hubiese dicho que no se hubiese líado.

La cuestión es que vivo con una especie de miedo a quitar las tapas de los yogures, a que los plátanos se chafen un poco cuando ella los abre porque entonces ya no los quiere, a que las galletas se me rompan o a que el nivel del zumo en el vaso no sea el adecuado, no sé si me entienden.

Por una parte entiendo perfectamente que ella esté desarrollando su personalidad, me alegro de que tenga claro cómo le gustan las cosas y de que sea capaz de expresarlo, pero por otra parte también siento que pierdo mucho tiempo y energía (y a veces la cabeza) en cosas que (para mí, ya lo sé) son tonterías.

Más que nada me gustaría que me expliquéis como actuáis vosotros ante estas situaciones freaks y ,si no tenéis recetas mágicas, pues contamos aquí las locuras pa reírnos aunque sea.
Un abrazo enorme!!!!

C:
Pues me he reído mucho leyendote...ji ji....lo que hacemos las madres, madre de deus!
A Noah, le fastidia un montón que se parta la galleta, siempre la quiere entera y si no se enfada mucho, a veces, ya no la quiere y si, por ejemplo, él quería traer los zapatos y los traigo yo, o su papi, también vuelve al punto cero, los coge, los pone en la zapatera y los trae él...
Supongo, que son manías que en su momento como seres emocionales, aún no racionales que controlan las emociones....pues enfrentan desmesuradamente..
yo le digo, que no quería fastidiarle, que a pasado esto y lo siento, pero oye no te pongas así...
buaaaaa buaaaaaaa pero yo quería.....         buaaaaaaa buaaaaaaaa....    
vaaaale hombre Noah...tranquilo, es que yo no podía o no sabía....bla bla bla....
dame un besito anda.....y la próxima me lo dices así...oye mamá que prefiero traer yo los zapatos, o me gusta la galleta entera,vale noah?
ay (suspiros) vale mamá....

Besos

D:
que buenooooooo cristinaaa.. los tiempos que no entraba ni leía na y casi me parto.. te entiendo  TAAAAAANNNNN BIIIIIIIIEEEEEEENNNNN!!!!.. pareciera que hablas de andrea.. si si.. muchas de esas situaciones y... cada vez estrategias diferentes.. según esté yo (o nosotros) y segun esté ella porque a veces entra en barrena como dice david y ni oye ni quiere oir... y..... uuuu... entonces si es duro porque carga que no veas... pero... aaaaahíiii intentando no perder la paciencia.. con espera cariño y si se puede algún mensaje va calmándose y entonces podemos hablar.. aaayyy.. mi niñitaaa.. quÉ! carácter!!
yo tampoco se si es fase carácter, necesidades desplazadas.. pero sea como sea ahí estamos.. esperando y acompañándola hasta que vaya entendiendo mejor las cositas.. ahora no es momento de grandes sermones..


mmmmmuáca pa todas la familias

M:
El que me sale a mi se llama currucucu, pero tal vez el tuyo sea más vacilón y se llame tururú.

En fin, que yo tambien he vivido esos momentos y estoy de acuerdo con Lucía en lo reparadora que puede llegar a ser una perreta y creo que es positivo permitirles que se desahoguen, y si la razón es una galleta rota, es tan estupenda como otra cualquiera. Yo lo entiendo como una forma más de expresar algo que su lenguaje limitado no les permite.

Recuerdo que a las perretas de Gabriel, acompañandole y respetando su situación, le seguían momentos preciosos de calma y comprensión por ambas partes. Ya sabes, despues de la tormenta, viene la calma.

El otro día estaba jugando y le decía muy comprensivo al muñeco: Si quieres llorar, llora, eh?



Cristina, mucha fuerzza y cariño a raudales. Besos a Julia
Y no dejes que tururú e intimide,ja,ja. Al menos el mio se desvanece en cuanto reconozco su presencia.
 
Y: Ay Cristina!!, el pan horizontal!, ayer hablamos Manolo y yo precisamente sobre esto un poco. No me puedo entretener mucho, ya sabes. Pero en definitiva, procuramos hacer todo lo que ella pretende, si está en nuestra mano. Pero cuando ya son las 11 de la noche, y es "quiero una frruuuutiiiitaaaa", que la traiga papaáaa!, y bla bla bla, y ya una no puede, ahí ya empezamos a ponerle un poco de freno, porque agüita!.

Ahora mismo sin exagerar, sobre la mesa de mi cocina hay un bol con restos de millo, melón en trozos, galleta, trozo de pera, fondaje de yogur... y seguro que algo más. Pero ya me da vergüenza continuar con la descripción. Así que estoy pensando en darle sobrasada, a ver si así me ahorro algún resto, ja ja ja
 
M: En resumen, es como dice San Carlos González (aquí paro para hacer mis tres genuflexiones): siempre que esté en nuestra mano, ¿por qué no hacer lo que piden? Y cuando no es posible, si se sienten mal porque no se puede hacer (igual que nos ocurre a nosotros cuando no conseguimos lo que queremos, pero ellos lo exteriorizan sin control porque aún no saben), ¿por qué hacerles sentir peor encima? Se le dice y se le explica con cariño por qué no lo hacemos, y se le acompaña durante el mal trago que pasa por no satisfacer sus deseos. Está aprendiendo también a que no siempre va a tener lo que quiere. Y eso sigue siendo duro recordarlo incluso para mí cada vez que me pasa :-D

Solución mágica yo no tengo, pero si quieres situaciones de esas, te puedo contar varias al día, para consolarnos ;-)

Eh, Carol!

" lo que hacemos las madres, madre de deus"

¿Y los padres, qué? (bromabromabromabromaqueseteentiendeperfectamente ;-))

E:
Hola! pues bueno, yo difiero un poquillo de mis compis...tambien creo que es importante la edad del niñ@, y claro, la experiencia de cada uno.
Yo habia leido a S. Carlos Glez y demas, y pensaba que lo mejor era intentar evitar las rabietas en lo posible, transformando los no en si, que muchas veces se puede, dandole a las cosas la importancia que verdaderamente tienen y explicandoles el por qué no cuando es no y acompañarlos en el proceso. Ademas, pensaba, es una mal momento (siempre lo es por algo, me parece, que si la edad, que si menos teta, que si el embarazo, que si la guarde, que si dejo la guarde y se esta adaptando..) En fin, que sigo de acuerdo con estas cosas pero hasta un limite, y creo que yo no lo tenia. La verdad es que tuvimos una epoca horrible, horrorosa y todo lo demas...  a 3 o 4 perretas diarias de casi una hora de duracion, eso ya no era normal... yo creo que ademas las alimentaba explicandole lo mismo una y otra vez cada 5 minutos y prestandole tanta atencion.
Ademas, que al principio pedia cosas mas o menos como dicen ustedes, pero como yo cedia siempre la cosa evoluciono en pedirme absurdos que yo siempre cumplia, pensando, total, a mi no me importa darle la sopa en la alfombra, o que se duerma desnuda y ponerle el pijama despues, o darle la teta en el suelo, o volverla a subir en la silla del coche para bajarla yo porque lo habia hecho papi... Pero aun asi seguian habiendo superperretas por cosas que no podia dejarle, como romper un vaso de cristal contra el suelo, no ir a comprar, parar el coche cuando tenia prisa de verdad, etc.. y ademas me vi esperando sentada en la taza del vater (pero tenia que ser con el pantalon bajado, eh?) sin salir porque ella queria, quitandome el pulover (aun teniendo frio), yo que se, cosas superabsurdas que en realidad me hacian sentir como una esclava, de verdad.... etc, etc y me di cuenta de que no podia seguir asi.- Probablemnte no sea el caso de uds, pero bueno, me parece bien contarlo porque siempre fuimos con ella muy" permisivos" por decirlo de algun modo y con el tiempo derivamos en esto. Y no entendia por qué si supuestamente lo habia hecho todo bien...Empezo a pedir cosas que me afectaban a mi (sobre todo a mi, no al papa) y qué va, ya tiene una edad en la que entender que yo soy otra persona y merezco el mismo respeto a mis necesidades que nosotros le hemos dado a las suyas. Al prinicpio las suyas estaban sobre las de todos los demas, pero conforme ha crecido y comprende cada vez mas le estamos mostrando que a nosotros tampoco nos aptecen algunas cosas o nos apetecen otras que son incompatibles con las que ella quiere, y si de momento no lo entiende mucho, tiene que aceptarlo. Asi que esa palabra que yo siempre odiaba, LIMITES, se incorporo a nuestras vidas. No son muchos, pero sobre todo los hay referentes a nuestars necesidades y a algunas normas de la casa. Y no es porque me cueste ceder, lo he hecho siempre, sino porque la experiencia me ha enseñado que la casi inexistencia de ellos (salvo por peligros, obviamente) la estaba desorientando. Me sirvio de mucho volver a leer esta entrada de blog:
http://www.cuatroenlacama.com/2008/04/el-concepto-del-continnum-apl...
Y en un par de semanas de mostrarme firme en ciertas cosas sin sentirme culpable, de explicarle las cosas solo 2 o 3 veces y no mil, y dejarla llorar sin estar enfadada (ella sabe que yo estoy ahi si se quiere tranquilizar, no para pedirme lo mismo otra vez) pues la cosa cambio por completo, la verdad. Ahora sigue teniendo, pero muchas menos y duran menos tiempo, y ya no tengo miedo de hacer algo inconveniente para que no explote. Intento hacer las cosas como le gustan si puedo, pero si le quito la tapa al yogur sin darme cuenta, pues lo siento, la proxima vez me lo dices o intentare acordarme, pero no le doy otro...
Bueno, vaya toston.... sorry!

J:
Hola a tod@,
Yo estoy de acuerdo con Eva. Educar a nuestros hijos no es ser permisivo. No tenemos por qué permitir o ceder ante todo lo que nos pidan. Ante todo hay que entender por qué hacen lo que hacen. Este tipo de comportamiento es normal en niños tan pequeños, porque aunque parezca que no están "desafiando", es simplemente un niño que está buscando y desarrollando su autonomía, un paso importante hacia la auto-confianza y capacidad.  El consejo más apropiado para estas situaciones es: intentar cambiar una frase negativa por una positiva con opciones limitadas. Ofrecer siempre dos opciones limitadas involucra a los niños y les da una sensación de autonomía pero obviamente tienen que ser claras y respetuosas hacia los padres: ej: ¿quieres el vaso azul o el verde para tomarte el zumo, ¿quieres que te abra yo la tapa del yogur o la abres tú?  y no ¿que vaso quieres para el zumo? (porque a  lo mejor elegirá el de cristal y así te ahorrarás el no). Es verdad que algunas perretas se pueden evitar, pero vivimos en el mundo real y no siempre tenemos todo el tiempo del mundo ¡ni la paciencia! Así que reafirmar los sentimientos del niño, es decirle que entiendes que prefiere una cosa porque le gusta mucho, pero ahora no puede ser porque..tal y ya está, no decir nada más y no sentirnos culpable si llora, así se expresan. No está llorando por una necesidad, sino por algo que quiere y que no puede ser.  Lo importante es que cada familia y persona es diferente y cada uno debe establecer los límites o normas en su familia, pero teniendo en cuenta que lo hago porque de verdad me parece bien  y no lo hago solo para evitarme una rabieta, porque al final lo pasamos mal los padres y nos convertimos en sus esclavos. Una educación respetuosa tiene que ser respetuosa en ambas direcciones. Espero haberme explicado bien.

M:
Claro, es que quizá no me expliqué bien, pero eso al menos es lo que intentaba contar, y es también lo que dice San Carlos (que Alá desparrame su simiente sobre la tierra ;-)). Simplemente hay que intentar que esos límites sean razonables y, cuando se pueda, razonados :-) Cuando se puede satisfacer su deseo, se hace, y cuando no... se le dice, bien porque sea imposible, bien porque simplemente en ese momento no nos apetece o estamos cansados, que no siempre uno está dispuesto a todo...

Saludos!

G:
Ay, chicas y chicos, me toca mirarme eso. A ver, reconozco momentos así en el día a día con Jorge ( especialmente ahora que dice que está incómodo en su silla y cualquier opción le parece mal si no es sobre mamá y claro, tratando de partir mi tortilla, darle al suya y no hacer un enchastre). Pero me doy cuenta que, aunque hay muchos momentos similares, no´se muy bien como lo hacemos que recapacita y tras la "arrancadilla" se calma y acepta la propuesta. Asi que ahora siento una profunda necesidad de hacer de narrador omnisciente, salirme de mi cuerpito y ver qué hacemos Santi y yo en esos momentos... porque ahora me entró la duda de si tenemos todo esto en cuenta o si estamos "organizando desde arriba" sus necesidades y frustrandolas, poniendo demasiado delante las nuestras... en fin, me lo miro, con disposicion a aprender.

Prometo observar y compartirlo.
Gracias por la reflexión,

Gemma

E:
Jau!
La verdad que no he escrito hasta ahora porque este post me ha hecho reflexionar un montón, y como siempre a la reflexión se le han ido sumando vivencias que hacen que la reflexión crezca y, vamos, que voy a echar un rollo tó líao, a ver si me entienden.
Pues eso, leyendo el artículo que colgó Eva, me surgen muchas ideas. El libro "El concepto del Continuum"  (por cierto María, si puedes pídele a la mami de Siro que te lo pase para devolvérmelo, que me da que lo tiene ella) fue mi primer contacto con la crianza natural años antes de pensar en ser mamá. Me parece un libro muy recomendable, y la visión que da es de una sociedad ( comunitaria y en medio de la naturaleza, lo que ya hace que sea difícil extrapolar) que, sin represiones, cría niños sanos que no interrumpen, no son caprichosos, juegan a su bola y a los que no hace falta estar entreteniendo. Todo lo opuesto al modelo "child- centered" o como se diga del artículo de Eva. Yo personalmente, admirando como admiro el C. del Cont., tengo que reconocer que en la práctica soy más child centered que el carajo, no sé si porque soy tronca o porque vivo en un piso y cuando Julia se levanta no puede ir corriendo a tirar flechas con sus amiguitos, yo no tengo que participar con varias divertidas mujeres en la molienda del maíz y no tengo que aventurarme con mis pequeñuelas y mis comadres por pedregosos caminos para ir a recoger agua al río... O sea, ¿cómo se hace para no ser child centered en un piso en el que la tarea más interesante que me pueden ver haciendo es fregar los platos? (vale, Julia lo pasa bien ayudándome a lavar los platos...), pero quiero decir, me falta lo esencial,una vida en comunidad y "movida" para no caer en el childcenterismo...

Esta movida me trae de cabeza, cuando ayer apareció por mi casa la sobrina de mi vecina, que ahora está viviendo aquí porque los padres se pelearon o algo, ellos son argentinos, y ahora en la casa viven los habitantes originales, papá, mamá y niño y niña de 14 y 12 años y además ahora otra mamá y dos niñas de 11 y 9 y dos niños de 7 años y de 10 meses.  Vamos, más "comunidad" que mi cas, fijo.
La que vino era la de 9 años, cargando a su hermanito, al que cuida, por la escalera ( a mi vecina de 9 años de Valleseco no le dejaban llevar el plato de sopa a la mesa por si se le rompía o se le caía, así que mi mente ya empezó a contrastar...)arriba y abajo. Entró a cas y desde que llegó hizo toooooooooooooooooooooooodo lo que los libros de como tratar bien a un niño, (y que  a mi me hacen, gracias a Dios, cuestionarme y amenudísimo sentirme culpable) dicen que no hay que hacer: cuando iba a coger algo le decía, "no, que te pego", le dio chupa chup (10 meses!!! Carlos y yo teníamos unos caretos...pa grabarnos), decía que daba igual que se cayese porque no sentía casi el dolor(???), cuando Julia decía algo que no le molaba le decía "Te portas muy mal, me voy y ya no vuelvo más", y yo que sé, mil cosas más que en el foro de Azaral suenan a la encarnación del demonio pero que esta niña decía y hacía con una naturalidad, oye, flipante. Encima Julia se lo pasaba chachi, el bebé ahí estaba, y la chiquilla también toda contenta por ahí. Yo que sé, que me quedé descolocadísima.
En realidad no sé ni para que escribo tanto, creo que no he sacado conclusiones claras de nada, ero hay mogollón de cosas que me rondan la cabeza, lo que dices, Susana, no podemos negar que jueguen con el grifo si no les ofrecemo la alternativa de la palangana, eso lo tengo clarísimo, mojar, jugar con agua, eso no se lo negaría nunca, por lo que yo preguntaba era más por querer hacer cosas tipo tener que bajar la escalera dos veces porque para acompañarla de la mano ella quiere que sea sin las bolsas de la compra en la otra mano, quiero decir, si le digo que no, no creo que esté vulnerando ninguno de sus derechos, pero que le siente mal me hace sentir taaaaaaaaaaaaaaan culpable, que acabo haciéndolo, para que mi niña no llore, y ahí me viene la respuesta de manolo ¿por qué no hacerlo? y las palabras  de Jennifer "ser sus esclavos", y luego la imagen de mi vecinita que le hubiese dicho algo como "reresbobatiraparriba" y encima seguro que Julia ni hubiese llorado, y bueno, estos y otros son mis delirios pseudoparanoicos y ya no sé ni que pensar.
Jean Liedloff decía que los indios se reían de que tuviésemos que leer libros para criar a nuestros hijos. En una sociedad como esta, a mi la verdad es que no me queda otra (no he visto criar a absolutamente nadie), pero encima luego me convierto en una especie de Quijote enloquecido por la lctura masiva de libros de crianza...
Ay mi madre.
Perdón. JEJE

M:
Cristina dijo:
ahí me viene la respuesta de manolo ¿por qué no hacerlo?
Eh, oigausté, que mi respuesta tiene una segunda parte: si no te apetece, si estás cansado, etc., no tienes por qué hacerlo (si no es algo realmente importante) ;-) Y simplemente se le dice: "ahora no me apetece, la verdad" o "estoy cansado para hacer eso ahora", o bien "tengo que hacer esto otro ahora". No siempre aceptan esa respuesta (yo tampoco la acepto fácilmente cuando me lo dicen, pero tengo más experiencia y sé controlar mi frustración algo a estas alturas :-D), pero creo que es lo correcto.

Saludos!!

C:
Ya, Manolo, (jo, esto parece el chat de azaral), claro que tiene segunda parte, pero por ejemplo, a mí subir las escaleras dos veces, en principio, aunque no esté cansada, ni tenga que hacer otra cosa, no me apetece nunca, ahí es cuando, en mi caso, prima el ¿por qué no hacerlo? porque sé que así le ahorro un sufrimiento a Julia, y porque, y en realidad a lo mejor más que nada, por eso yo me libro de la culpa (judeocristianamusulmanasufíguaraní) por verla llorar...
SOcorro!!!
Me coge la Gutman y me hace un desastre jejeje

M:
La Gutman destroza al mismísimo Hulk, sentada en una silla sin pestañear :-D Vamos, veo a Hulk llorando pidiéndole perdón a sus pies mientras ella se lima las uñas :-D

Chacha, si no te apetece nunca díselo tranquilamente, haz la prueba. Y si no le gusta, no te sientas culpable por ello, que es normal. No le va a gustar todo lo que hagas durante los próximos 20 años, más o menos, te aviso ;-) Ya verás cuando te pida 60 euros una noche para irse de marcha con las amigas, ya :-D

J:
 Estoy de acuerdo, no deberías sentirte culpable. La estás educando y enseñando que hay cosas que a mamá no le apetece hacer y eso también merece respeto. Creo que la respuesta está en equilibrar las cosas, ni blanco ni negro. Por supuesto que debemos ofrecerles oportunidades  a nuestros hijos a explorar y jugar, ya que es así como aprenden, pero habrá cosas que quieran hacer y que nos nos parece el momento o lugar adecuado, o no nos apetece....
un saludo

M:
De todos modos es que este tema es tremendamente abierto. Hay multitud de cuestiones que escapan a nuestro control y que dependen de las características de cada niño, la forma de ser de los padres y las circunstancias no tan solo generales en que desarrollan su vida, sino de cada momento.

Ejemplos con consejos que he leído mil veces: si quieres que haga algo, dale dos opciones (por ejemplo, "¿quieres los zapatos rojos o los azules?"), para que se sienta implicado en la acción y no obligado a lo que tú pretendes. A mí, sinceramente, en primer lugar esta técnica siempre me ha sonado a encerrona, incurriendo incluso en la famosa falacia del falso dilema. Pero es que además... a nosotros no nos funciona. La respuesta es, siempre lo ha sido, "no quiero ponerme zapatos" (en diferentes construcciones sintácticas según la edad a la que lo hemos intentado). Por una parte me hace sentirme orgulloso (ha detectado la falacia mi niñita, qué lista que es), pero por otro sigo con el problema sin resolver.

(Vale, había escrito un par de ejemplos más pero los he borrado porque el mensaje se me eternizaba :-D)

En nuestro caso casi lo único que funciona, y no siempre, es el humor y el juego. Y esto es más largo de explicar por aquí, y más difícil, y yo tengo que seguir trabajando. Si ponen una monedita sigo otro día ;-)

Para mí lo básico es no señalarle ni acusarle como culpable nunca (ni en gestos, tonos ni palabras), no usar palabras ofensivas, ser suave en el trato siempre, no chantajearla para conseguir objetivos, atenderle si se siente herida por nuestra negativa y una de esas cosas que también leo mucho por ahí y que me caló cuando lo leí por primera vez (a lo mejor a muchas les parece natural, para mí esto en concreto no lo fue): que sepa que siempre le vamos a querer, no usar el chantaje con los sentimientos jamás. Pero todo esto no implica hacer toooodo lo que quiera siempre que quiera. Cada cual valorará hasta dónde está dispuesto a llegar, pero hay que recordar que también aprender a decir "no me apetece" es algo que pueden sacar de nosotros.

Leches, qué tocho y eso que he cortado por todas partes, perdón...

Abrazos!

D:
me encanta tu estilo cris!!
me río mucho..
mira flor.. lee menos.. vete pal campo a vivir y pasa un poco más de todo.. haz lo que sientas mejor en cada momento.. vamos... si te sientes delirar digoo..
yo  ante tanta observación de cada cosa.. la verdad.. me siento una pasota.. pero.. no me culpo de nada.. creo que las niñas van aprendiendo de cada cosita que hacemos.. todos educamos..
beso

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